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La contradicción

Proveniente del campo de la ilustración, Sebastián Infantino es un espíritu inquieto, perfeccionista y meticuloso, que trabaja en su estudio privado de Caballito. Según confesó, su tendencia a estar constantemente buscando inspiraciones y explorando nuevos estilos no le permite formar una identidad marcada, aunque le brinda mayor perspectiva y lo vuelve flexible

La contradicción

Proveniente del campo de la ilustración, Sebastián Infantino es un espíritu inquieto, perfeccionista y meticuloso, que trabaja en su estudio privado de Caballito. Según confesó, su tendencia a estar constantemente buscando inspiraciones y explorando nuevos estilos no le permite formar una identidad marcada, aunque le brinda mayor perspectiva y lo vuelve flexible

Sebastián llegó al universo del tattoo luego de toparse con un anuncio de una escuela de tatuajes. “Al ver que el curso estaba abierto a todos y sin enseñanza previa, le di una oportunidad y me anoté. Al ser ilustrador por tantos años, creí que podía darle al rubro algo que llevara desde la ilustración”, contó.

Haberse cruzado con ese aviso fue lo que necesitó para dar el salto y zambullirse de lleno en el mundo del tattoo, espacio al que no ingresaba por estar convencido de la gran dificultad que implica tatuar. Sin embargo, el anuncio lo invitó a animarse y, poco a poco, fue sintiéndose cada vez más cómodo con la tinta en la piel.

Tal como le sucedió en el campo de la ilustración, Sebastián se esfuerza constantemente por encontrar su estilo, y poder aportar algo propio que identifique los trabajos que realiza. Si bien se vuelca hacia la estética neotradicional, contó que le gusta quedarse con aspectos de distintos estilos que explora, para así ir conformando un “sello personal”.

Recibido de diseñador gráfico y con un gran bagaje teórico y práctico formado desde el campo de la ilustración, Sebastián confiesa que “se aburre rápido” y que quizás es por eso que, constantemente, transita distintas áreas, prueba diferentes técnicas y mezcla elementos en una incesante búsqueda personal.

Tal vez, otro de los motivos de esta búsqueda continua, se relaciona con el hecho de que está convencido de que, aquellos que buscan tatuarse, lo hacen cada vez más en base a artistas y menos en relación a estilos. En este sentido, desarrolló: “En los últimos años se trabaja mucho por artista, lo mismo pasa con la ilustración. Cada vez más se pide por artistas en particular, en vez de por estilos, y creo que el auge de las redes sociales tiene mucho que ver con eso. Cuando yo vi tattoos que mezclaban colores sólidos, collages, entramados, puntillismo, cosas únicas, cuando vi todas las posibilidades que había, me cayó la ficha y vi una conclusión muy clara. Se me presentaba la posibilidad de mezclar técnicas de ilustración con herramientas de diseño gráfico y, lo que me faltaba, era nada más y nada menos que aplicarlo en la piel.”

Sebastián concibe esta tendencia como algo positivo. Según opinó, le parece genial “ver cada vez más que le guste lo que hace un artista y le dé rienda suelta y libertad para que haga lo que quiera”. Él también ha caído en esa corriente y, lo último que se tatuó, fue una pieza estilo sketch creada enteramente por el tatuador: “Me entregué al artista porque me encanta lo que hace”, explicó.

Confiesa que aún se siente un novato y que hay muchos trabajos que no se anima a realizar, aunque se esfuerza arduamente por perfeccionarse. Al ser consultado por cuál cree que es una de sus fortalezas, Sebastián contestó que es muy crítico con su trabajo, y eso juega como arma de doble filo. En este sentido, comentó: “Soy muy detallista y autocrítico, lo que es una fortaleza y una debilidad a la vez. Hay ciertas cosas que no logro realizar como yo quiero, que quizás para los ojos de otro están bien, pero para mí no. Al ser tan estricto conmigo mismo, me pasa que mis clientes se van conformes pero yo me critico mucho”.

Perfeccionista y de espíritu inquieto, Sebastián apuesta a dominar detalles y texturas, y generar un clima íntimo de comodidad y tranquilidad con sus clientes. Puliendo sus trabajos a paso firme, tiene como norte poder siempre interpretar y entender a quienes pasan por su estudio privado para, según sentenció, “lograr lo que desean e incluso superar sus expectativas en cuanto al diseño”.